EPIFANÍA EN UNA NOCHE DE VERANO
(Javier A. López Jara)

Pensar. Siempre se te ocurre pensar, es el único recurso al cual acudes para poder librarte de los desazones de la emoción, ¿es así? Sentir emociones es algo poderoso, algo sublime. ¿Cómo poder dejarse llevar por olas de un mar que muchas veces se desconoce? Hacia dónde es el camino, pues es difícil de saberlo.
Pensar, pensar y pensar, te deja en el plano de la inmovilidad. Es difícil caminar entre cientos de emociones, mis emociones, tus emociones; tener cautela de no pasar a llevarlas, de no empujarlas, tener cuidado. De pronto te detienes, no puedes avanzar, miras calles repletas e inundadas de emociones, intentas ser capaz de esquivarlas pero llegan de pronto, no te das cuenta cuando te toman por sorpresa.
El crepúsculo ya es perceptible, te avisa que la noche se acerca y ves trenes que vienen y van llenos de emociones, todas distintas, algunas demuestran cansancio, otras tranquilidad y otra que no alcanzas a reconocer.
Toparse con una; así es, basta toparse con una y el río de tu interior comienza a correr, se vuelve agua con movimiento, es tibia, sigue un ritmo constante, se siente la inquietud, el temor pero paradójicamente la tranquilidad. Eres tú navegando por tus emociones. La noche se hace cada vez más inminente y no sabes qué pasa, sólo te dejas llevar.
Tu razón parece ser una mera espectadora, sólo observa, está allí. No sabes por qué no te habla, sólo sabes que está allí, a ratos se torna invisible y a cada minuto es más difícil percibirla, incluso al punto de sentir que no existiera.
¿Qué estás haciendo ahí?, no lo sabes, te quedas sin habla, no puedes ni ver ni escuchar. Vas bajo el agua; ésta sigue cálida, a ratos caudalosa, pero está sucediendo algo, aquél camino que parecía totalmente desconocido, ahora ya no lo es tanto, al parecer la razón estaba jugando contigo obnubilando la senda con ansiedad e ignorancia.
Sólo quieres correr y dejarte llevar sin dejar que el pensamiento surja de algún rincón oscuro. Sigues flotando en el río, éste te lleva y no sabes muy bien dónde llegarás, la razón ya no está y aún así sientes seguridad, miras alrededor y a cada instante el paisaje se torna familiar.
Un dulzor semejante a una ambrosía embalsama tus sentidos, comienzas a conectarte con una parte que no sabías que existía. Llegas a una orilla y delante de ti se despliega un bosque atestado de árboles, sigues sintiendo la calidez de la noche, el aire acaricia tu piel y recorre cada uno de tus cabellos, los invade, no pide permiso. Sientes comodidad y vuelas a voluntad de la emoción, el sentir se vuelve etéreo. La emoción logra matizar tus sensaciones, juega a las escondidas con la razón, no quiere ser conocida, sólo quiere existir y ser sentida.
Todo parece un sueño, se torna una epifanía en una noche de verano, sientes perplejidad, fascinación por la emoción, te encanta, te embruja, te enamora, se vuelve inquieta y encuentras seguridad en ella. La razón ya no te busca, no lo hace como siempre lo había hecho.
Sigues recorriendo aquél bosque, te haz vuelto luz, eres energía, te has conectado con lo más profundo de tu ser, saboreas y catas cada segundo que vives. Te envuelves en el sueño, al menos es lo que crees, crees dormir, pero no es así aún estás en pie. Sientes cansancio pero a la vez no quieres dormir para después despertar.
Te sigues envolviendo en un sinfín de emociones, mas el amanecer se acerca, te has vuelto a materializar, no entiendes nada, la confusión prima, la razón te ha vuelto a hablar, la vuelves a ver. Te preguntas dónde quedó la emoción, aquella emoción que parecía un aroma que se impregnó en tu ser pero que no te avisó cuando se iba.
Regresas y retomas tu andar, la razón te guía pero sigues en un estado poco claro, estás sintiendo, pero es una sensación disociada, escindida. Haces lo imposible para volver a conectarte pero no lo logras, tu guía sigue ahí y no se detiene, quieres quedarte atrás pero no puedes es como si la razón te llevara con esposas y cadenas.
No es grata la confusión, no es grata la escisión. Imágenes van y vienen, quieres recordar y retornar al tiempo pretérito, quieres sentir la conexión nuevamente. Descansas un poco, duermes, pero despiertas igualmente inmerso en una confusión.
De pronto, algo mágico sucede, intentas dejarte llevar sin pensar, limpias el mirar del alma; te estás conectando otra vez, empero esta vez es distinto, aquella emoción yace enjaulada y está a los pies de la razón, puedes sentirla mas algo diferente sucede, estás conociendo aquel sentir, la emoción ya no puede jugar a las escondidas y ha quedado en evidencia. La reconoces, le pones un nombre, la llamas nostalgia. Sientes tristeza por la resignación. Sabes que la razón puede manipular y confundir, aquel terreno que creías seguro ahora se vuelve inestable, te sientes débil, quieres pelear pero no puedes, hay algo que te lo impide.
Sin embargo, logras despojarte de las cadenas, caminas sin sentido y respiras, aún así sientes la esclavitud que imponen tus cogniciones. Le has puesto nombre a la emoción, la conociste, no la sentiste. Pero, ¿qué pasa?, desapareció la magia... no, ahí está. La magia no se extingue se transmuta, la emoción nunca estuvo enjaulada, fue la razón la que quiso mostrarte aquella ilusión para alejarte de la emoción. Finalmente, la razón se ha dado cuenta que con la emoción también puedes sentir seguridad, la has subyugado al poder del ser, ahora no es ella la que te dirige, eres tú quien la tomará cuando sea necesario.
Nuevamente vuelves a lugares colmados de emociones, pero ahora la sensación es distinta, estás en paz, en tranquilidad. A pesar de que la emoción es esquiva y juguetona presientes el camino de los sentimientos y sientes certeramente que en cualquier momento podrías tener de nuevo una mágica epifanía en una noche de verano.



Epifanía de una noche de verano
-----------------
JULY EXCELENTE ESCRITO, SABES RECORRI CONTIGO TODO EL TIEMPO, SENTI LAS EMOCIONES, LOS CAMBIOS, LAS TRANSFORMACIONES , EN FIN ME GUSTO MUCHO, ES HERMOSO VIVIR ASI AUNQUE IMPLIQUE EL SACRIFICIO DE IR ALGUN DIA A ESE LUGAR. CHAO VILENTA Y TIERNA JULY
Gracias
Bueno, primero que todo agradezco tu comentario, junto a ello decirte que me alegro que hayas podido recorrer el texto, siempre digo... un texto una vez escrito cobra vida propia y cuando el lector hace suya las palabras es que la misión se ha cumplido.
Espero te haya servido.
Saludos cordiales,
-----------------
Javier López Jara