INGENUIDAD Y CORAJE: LA HISTORIA DE UNA FLOR

Enviado por Javier el 31/05/2010 a las 10:19 AM

"INGENUIDAD Y CORAJE: LA HISTORIA DE UNA FLOR"

(Javier A. López Jara)

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Escondida en el rosal una rosita danzaba segura y tranquila, era tan pequeña e insegura, mas todo el mundo alababa su belleza, todos quienes la veían la observaban y daban fe de su hermosura.

Sin embargo, ella no se convencía de aquello, no era segura de sí misma, prefería mantenerse en el calor de su rosal. Un día un caballero de moro cariz se acerca y le conversa, ella sin saber qué sucedía, cedió ante tal elegante señor, él la sedujo, la atrajo pero la hirió, sólo quería robarle pétalos, le sacó varios y ella quedó herida por mucho tiempo, cada día que pasaba se le escuchaba sollozar, la rosita comenzó a crecer y cada vez que alguien pasaba e intentaba acercársele ella dócil y tierna accedía, pero cada vez la dejaban sin pétalos, la rosita ya estaba con muchas cicatrices.

No entendía cómo la gente podía ser tan vil con ella, si en realidad lo único que la rosita quería era compartir alegría y sinceridad. Las cosas no salieron como ella quería y comenzó a crecer, continuaba danzando pero esta vez al alero de sus espinas, era tan bella y tan preciada que ella lo sabía, pero en su interior el temor de ser amada le generaba tanta angustia que prefería seguir danzando dentro del rosal. Conoció a muchos que quisieron arrancarla pero se mantuvo firme, sus espinas eran cada vez más firmes y cada vez más agudas.

Creció sin permitirse ser pequeña, la rosita continuaba siendo la más bella del rosal, pero le habían hecho tanto daño que su inseguridad era mayor y no quería ceder ante ningún caminante. Un día un gentil gorrión se posó sobre las ramas del rosal, ella tranquilamente se dedicó a escuchar su trinar, era bello e hipnotizaba hasta el fulgor, se dejaba llevar y sus sentimientos parecían estallar. El gorrión cada día volaba desde su hogar hasta el rosal, cada día que pasaba conquistaba aún más a la hermosa flor, la magia parecía emanar de cada rincón del rosal, los aromas dulces y el canto del gorrión daban la sensación de un lugar tan mágico que los mismos ángeles quisieron observar.

La rosita cedió, se dejó llevar nuevamente, pero lo inesperable sucedió, el gorrión sólo quería vanagloriarse de que había conquistado el corazón de una flor, le mintió, jugó con la pequeña flor y de paso logró quitarle unos pétalos más. La rosita ya no podía más con esta sensación, dolía hasta los más interno de sus ser, se sentía desvalida, sentía que ni siquiera sus espinas habían sido suficientes, se preguntaba a sí misma cómo podía haber sido tan ingenua y caer tan fácil en las garras del insano gorrión, creía que la vida ya no podía ser peor.

Aún así, la rosita se mantuvo en pie no se permitió desfallecer, siguió ahí, mientras tanto un gusanito que apareció le subía el ánimo, le alegraba el día, era tan extraño el gusanito que la rosita no lo tomaba en cuenta, sólo se permitía reír junto a él, nada más que eso. El gusanito insistía en llegar hasta ella, era el único que hasta ese momento lograba pasar a través de las espinas sin pincharse, era quien podía desnudar a rosita y reencontrarla con su infancia, con sentirse viva nuevamente, pero la rosita no se daba cuenta de eso, aún sentía el dolor que el gorrión le había causado.

El gusanito no tenía la hermosa voz del gorrión, no tenía plumas que lo hicieran atractivo, pero era el único con el cual la rosita se permitía ser ella misma. Ella no lo veía, apareció en el momento menos esperado, le ayudó a alegrarse cuando nadie podía hacerlo, pero ella se mantenía preocupada de otros asuntos.

La rosita no se daba cuenta de que en la atmósfera la magia había comenzado a trabajar, ella sin moverse de su lugar, sin siquiera buscarlo se había topado con un gusanito que todos los días la iba a ver y le daba ánimo, un gusanito del cual sabía muy poco, del cual casi no conocía nada.

Si bien el gusanito no tenía ni la voz ni las plumas que hacía que el gorrión fuera tan atractivo, sí tenía algo que el ave no tenía, tenía perseverancia y paciencia, estuvo todo el tiempo ahí, casi imperceptible, pero respetaba a la rosita, quería estar con ella a pesar de su indiferencia.

De pronto, una noche tranquila el gorrión se acercó a la rosita y quiso engañarla nuevamente, sin embargo, cuando volaba hacia ella para intentar arrancarla, se pinchó con sus espinas, no pudo siquiera acercarse a ella, la rosita luchó con todas sus armas, le dolió pero pudo zafarse del gorrión. Miró hacia el cielo, lloró, se desahogó y respiró profundo. Muchas preguntas aparecían en su pensar, miró al suelo y la magia volvía a volar, el gusanito esperando en una hoja estaba queriendo ayudar.

Los cuentos de hadas así son, llenos de magia están, la magia ahora la envuelve, se siente más bella que nunca, sus espinas aún persisten pero son espinas que han crecido de la sabiduría y la madurez que la vida le ha entregado. ¿Qué pasará en el futuro? sólo la rosita lo sabrá, el gusanito aún está ahí, es de plena justicia que se permita conocerlo y no por el capricho de volver a caer sino por la genuino sentimiento de querer pertenecer y crecer.

 

...A la rosita, Dios la bendiga y que la paz y la tranquilidad inunde su corazón y que sepa que en el mundo no está sola, este búho que mira desde el árbol su historia estará acompañándola siempre, hasta que la vida se encargue de separarlos.

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Ay Javier, qué emocionante cuento!!!! ...

Enviado por el 10/12/2011 a las 06:00 PM
Edit Diaz

Ay Javier, qué emocionante cuento!!!! Realmente hermoso.

Admiro tus escritos.

Un beso.-----------------

 Edit Díaz ♥


Gracias por el comentario, espero sigas leyendo, saludos.

Enviado por el 10/12/2011 a las 06:13 PM
Javier

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Javier López Jara


Precioso

Enviado por el 11/12/2011 a las 05:41 AM
Rosario

Me encató el cuento...¡Bravo!


Rosario


Gracias

Enviado por el 22/12/2011 a las 08:06 AM
Javier

Estimada Rosario, me alegro mucho que te haya gustado el cuento. Espero me sigas leyendo ;)


 


Saludos,


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Javier López Jara


...Y algún día el gusanito ...

Enviado por el 21/12/2011 a las 10:56 PM
Lorena

...Y algún día el gusanito se convertirá en mariposa y podrá posar sus alas en los pétalos de la bella rosa. En ese momento ella comprenderá que la belleza es un tesoro que habita en lo profundo del corazón. Y que las apariencias esconden grandes verdades...

(Tu cuento me motivó a darle un final paralelo, sólo por el placer que me dio leerlo!)

Cariños,

Lore. 


Lindo final paralelo...

Enviado por el 22/12/2011 a las 08:08 AM
Javier

Estimada Lorena:


Me pareció muy lindo el final paralelo, me alegro que te haya gustado el texto. Espero me sigas leyendo, como dicen por ahí no hay mejor alegría para el escrito que cuando se encuentra con el lector en un lenguaje común.


Saludos,


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Javier López Jara


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